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martes, 27 de mayo de 2014

Semblanza de Andrés López de Medrano


         Aproximación a una noción eventual de semblanza filosófica.-   El auténtico semblante de un filósofo, aun en el caso de que existan trazos que ayuden a delimitar los contornos de su rostro, es su estructura mental.  En el núcleo duro del que se derivan sus convicciones básicas y sus patrones de comportamiento reposan las claves de su modo de ser.  Hacer la semblanza de un pensador equivale a filiar, tomando como piedras de toque su obra y su vida biográfica, el conjunto de esquemas, estereotipos y representaciones a partir de los cuales devienen comprensibles sus decisiones, actitudes y reacciones.  En suma, se trata de sacar a la superficie el rimero de las clavijas constitutivas de su manera de entender el mundo y de relacionarse con él.


Lógica Andres López de Medrano
             La semblanza filosófica no es, pues, un género  narrativo, conceptual ni figurativo; es la expresión quintaesenciada de la fusión y superación de esas tres posibilidades.  Cuenta la tradición que Sócrates, al enterarse de que un famoso retratista griego de su tiempo lo había descrito como de poca estatura, calvo, rechoncho y de ojos saltones, contestó: “Sí, pero todo ello he mejorado gracias a la educación”.  Lo que cuenta, en efecto, al abordar la semblanza de un filósofo es precisamente el cariz de las concepciones que confluyen en su entendimiento y el influjo que éstas ejercen en la configuración de su identidad personal.  Vale decir, el índice medio de correspondencia existente entre lo uno y lo otro, tomadas diacrónicamente. 


miércoles, 5 de febrero de 2014

La definición de filosofía, un problema filosófico

La definición de Filosofía es una de las cuestiones decisivas de este ámbito del saber humano. Sin embargo, es habitual que tratadistas, profesores y autores de manuales introductorios a dicha forma de conocimiento la planteen al primer contacto con sus potenciales interlocutores. Antes de cualquier experiencia de orden filosófico. 

Pero es el caso que el propósito de la enseñanza de esta materia es filosofar, en vez de poner al alcance o aprender de memoria un sistema, un rimero de fechas, biografías o conceptos, ni las preceptivas de una o más escuelas de pensamiento, como de continuo se cree. Luego, lo recomendable es arribar a la cuestión de qué es la Filosofía como parte de un proceso en lugar de adoptarla como punto de partida.

Claridad, distinción y aclaración de supuestos son elementos constitutivos del quehacer filosófico. Adoptar de entrada una definición de esta manera de abordar la realidad equivale a asumir una posición inicial. Esto es, internalizar un punto de vista al margen de todo examen o vivencia, reflexión y discusión, pero, sobre todo, tomar una posición de carácter unilateral, elegir un camino antes de haber considerado las restantes opciones a la vista. 



martes, 17 de diciembre de 2013

Invariantes afectivos y antropológicos en Territorio de espejos

    
Invariantes afectivos y antropológicos
en Territorio de espejos



Alejandro Arvelo

Territorio de espejos, de José Rafael Lantigua, es uno de esos libros que raptan la atención del lector al primer contacto.  Imposible detener el río incesante de su lectura, incluso después de haber arribado al verso final. Un estado de espíritu evocador, un tropel de símbolos y alegorías inefable, un arcoíris de aprensiones y presentimientos apremian el retorno, una tras otra, hasta la página inicial, e incluso hasta la portada misma de la obra y su mosaico de espejos y claroscuros.  ¿Qué secreta sensación de cataclismo intermitente nos impulsa y  nos hace yacer destas prisiones cargado?    

Las imágenes, los dejos de nostalgias de los tiempos idos que en ella habitan hacen de esta obra un puente perfecto entre los sentimientos y percepciones comunes de su autor y sus lectores potenciales.  Los invariantes afectivos y perceptivos que en sus páginas se anidan crean un cierto aire de familia, una atmósfera gentil que nos habla de la existencia de un fondo común de verdades que vincula con fuertes y sutiles lazos al mismo tiempo a la humana condición.  Lo universal habita en lo específico, lo concreto participa de la totalidad cuando media la sensibilidad artística.