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martes, 21 de julio de 2009

Palabras para el poemario "Nos dolerà la noche" de Romina Bayo

La poeta argentina Romina Bayo ha sido la primera ganadora en esta nueva época del certamen, con su poemario Nos dolerá la noche. Esta es la segunda obra, de la autoría de la joven creadora, que conoce el bautizo de la imprenta. En ésta, no menos que en la anterior, destaca en la escritora una fluidez y una perfección en el decir y en la configuración de las figuras del lenguaje de que se vale que evidencian una madurez poco frecuente en buena parte de sus congeneracionales. Tiene, no obstante, esta obra breve su propio atmósfera. Rezuma la fuerza de un acento personalísimo a través del cual se expresa con firmeza la voluntad de ser, en la vida y en la literatura, de este nuevo retoño del arte de la palabra latinoamericano.

De hecho, temas eternos de la producción poética de occidente ---Dios, el amor, el silencio, la noche, la propia identidad--- adquieren en esta forma breve de libro de gran calado, un aire de eternidad y una gracia inocente que sólo los poetas de estirpe conservan. Los poetas auténticos van siempre por la vida a la caza del sentido virginal de las palabras al uso. Su mirada se sitúa más allá del espejo del mundo. Lo propio de su condición es, pues, ser incomprendidos, sin importar cuan ciertos sean sus anhelos de hacer manifiestos asuntos complejos mediante los signos convencionales de expresión del pensamiento, de las intuiciones, de los sentimientos.

 

miércoles, 3 de junio de 2009

El diálogo filosófico, avanzada de la conciencia crítica dominicana del presente

(a propósito del libro “El problema de la elección moral” de Eulogio Silverio)
El diálogo filosófico, género de reciente factura entre los dominicanos
Los ensayos, los manuales y los tratados anidan, entre los intersticios de su entramado conceptual, la posibilidad de fosilizar el pensamiento. La racionalidad, como la vida, es incesante búsqueda; ángel en vuelo que no conoce de cansancios ni puertos de llegada.
Platón, sabedor de estas cosas, no sólo inició un sendero nuevo en la consideración de las cuestiones filosóficas, sino que, incluso, llegó a plantearse teóricamente el asunto en el Fedro (275 a). el mito de Theuth le ofreció el motivo perfecto para la conversión del tópico en materia de meditación.

El dios egipcio, inventor de la escritura, se presentó un día, sin más, ante el trono de Thamus, el faraón: “Este conocimiento, ¡Oh rey!, le dijo, hará más sabios a los egipcios; es el elixir de la memoria y de la sabiduría lo que con él se ha descubierto”. Mas, como el faraón entreviera que el dios en su euforia había perdido de vista un aspecto principal, con la debida prudencia, se dispuso a hacérselo notar: “la escritura ¡Oh Theuth!, producirá en los hombres, el olvido de la sabiduría. Fiándose de la escritura, recordarán de un modo externo valiéndose de caracteres ajenos, no desde su propio interior y de por sí. Será, por tanto, la apariencia de la sabiduría, no su verdad, lo que la escritura procurará a los hombres. Una vez que haya hecho de ellos eruditos, sin verdadera instrucción, su compañía será difícil de soportar, porque se creerán sabios en lugar de serlo”.