
Claridad, distinción y
aclaración de supuestos son elementos constitutivos del quehacer filosófico.
Adoptar de entrada una definición de esta manera de abordar la realidad
equivale a asumir una posición inicial. Esto es, internalizar un punto de vista
al margen de todo examen o vivencia, reflexión y discusión, pero, sobre todo,
tomar una posición de carácter unilateral, elegir un camino antes de haber
considerado las restantes opciones a la vista.
Además de crítico y conceptual,
el filosófico es un saber de tipo general. “El filósofo es también un
especialista, un especialista en universos”, dejó dicho, con razón, Ortega y
Gasset. Filosofar es, en efecto, ir por el mundo a la caza de cuánto hay de
universalidad en las cosas y asuntos del mundo o realidad. Cuando alguien, prima
facie, comunica un concepto de Filosofía, y una o más personas lo adoptan,
sin más, como bueno y válido, se ha dado el primer paso hacia el adocenamiento.
Vale decir, hacia la negación, de hecho, del modo de proceder de quienes desean abordar un asunto al margen de todo supuesto, ir a la raíz de un problema; esto es, filosóficamente. No existe una, sino múltiples definiciones de Filosofía. Cada filósofo, y aun cada aprendiz o aficionado en trance de alzar el vuelo a la sombra de la Lechuza de Minerva, se topa de pronto con la necesidad de dejar ver qué es o cómo percibe esta manera de acercarnos al todo y sus rosas íntimas. Lo propio acontece con cada escuela, cada sistema y cada época.

Vale decir, hacia la negación, de hecho, del modo de proceder de quienes desean abordar un asunto al margen de todo supuesto, ir a la raíz de un problema; esto es, filosóficamente. No existe una, sino múltiples definiciones de Filosofía. Cada filósofo, y aun cada aprendiz o aficionado en trance de alzar el vuelo a la sombra de la Lechuza de Minerva, se topa de pronto con la necesidad de dejar ver qué es o cómo percibe esta manera de acercarnos al todo y sus rosas íntimas. Lo propio acontece con cada escuela, cada sistema y cada época.

Ahora bien, en cualquiera de los casos se habrá renunciado, por omisión, a todas las restantes, sin conocerlas, sin un acercamiento previo a aquello que se pretende delimitar y sin estar en posesión de los requerimientos básicos para filosofar.
Por: Alejandro Arvelo /
alejandroarvelo@morderelpolvo.com
*La escuela de
Atenas, de Rafael.
Tomado de la Revista
cultural bimestral "Morder el Polvo".
4 comentarios:
Siempre he admirado a los distintos filosofos y por eso me gusta disfrutar de sus pensamientos y reflexiones. La filosofia antigua es la que mas me gusta porque valoro los pensamientos en la época de la que hablamos
Tiene razón, pero los gallegos somos , en esencia y potencia, DESCONFIADOOS
soydelugoynoloniego.blogspot.com.es
Maravilloso Artículo Profesor Arvelo. Reconozco que suelo ser de esos que da una explicación general de como otros han definido la filosofía, y termino expresando mi definición particular del concepto, pero este ha sido ya influenciado por uno de mis maestros de filosofía, por tanto se siente mía, pero siento que viene de el. Parece que en mi caso peco de los 3 pecados que menciona hahah
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